El principio regulador de la iglesia 8: Su respaldo bíblico: segundo argumento
por Sam Waldron | 18
de mayo de 2012 | Eclesiología , Principio regulador
El segundo argumento a favor del principio regulador de la iglesia tiene que ver con la tendencia inevitable de la tradición humana: la introducción de prácticas extrabíblicas en el culto tiende inevitablemente a anular y socavar el culto ordenado por Dios (Mateo 15:3, 8, 9; 2 Reyes 16:10-18).
Mateo 15:3 sugiere la tendencia
inevitable de seguir las tradiciones humanas: “Él respondiendo, les dijo: ¿Por
qué quebrantáis el mandamiento de Dios a causa de vuestra tradición?” Las
tradiciones humanas, cuando se incorporan a la santa iglesia de Dios,
inevitablemente tienden a conducir a la transgresión de las ordenanzas divinas.
2 Reyes 16:10-18 es un penetrante relato
moral y una sorprendente ilustración de lo que sucede con las ordenanzas cuando
la invención humana se entromete en el culto ordenado a Dios.
El rey Acaz fue a Damasco para encontrarse con
Tiglat-pileser, rey de Asiria, y vio el altar que estaba en Damasco.
Envió el rey Acaz al sacerdote Urías el modelo del altar y su diseño, conforme
a toda su hechura. El sacerdote Urías edificó el altar conforme a todo lo que
el rey Acaz había enviado desde Damasco. Así lo hizo el sacerdote Urías antes que
el rey Acaz viniera de Damasco. Cuando el rey volvió de Damasco, vio el altar,
se acercó al altar y subió a él, y quemó su holocausto y su ofrenda, y derramó
su libación y roció sobre el altar la sangre de sus ofrendas de paz. El altar
de bronce que estaba delante de Jehová lo trajo del frente de
la casa, de entre su altar y la casa de Jehová, y lo puso al
lado norte de su altar. Entonces el rey Acaz dio esta orden al
sacerdote Urías: «Quema sobre el altar mayor el holocausto de la mañana y la
ofrenda de la tarde, el holocausto del rey y su ofrenda, el holocausto de todo
el pueblo de la tierra, su ofrenda y sus libaciones; y rocía sobre él toda la
sangre del holocausto y toda la sangre del sacrificio. Pero el altar de bronce
será para mí, para consultarlo . » El sacerdote Urías hizo
conforme a todo lo que el rey Acaz le había ordenado. Entonces el rey Acaz
cortó los bordes de las basas, y quitó de ellas la fuente; también quitó el mar
de sobre los bueyes de bronce que estaban debajo de él, y lo puso sobre un
pavimento de piedra. Quitó de la casa de Jehová el camino cubierto para el
sábado que habían edificado en la casa, y la entrada exterior del rey, a causa
del rey de Asiria.
El altar del Señor no es reemplazado
por el nuevo altar, sino que sólo es desplazado. Ésta es la sutileza habitual
del error humano. Jamás se nos ocurriría deshacernos de las
ordenanzas de Dios. Las trataremos con gran respeto, pero no ocuparán el lugar
central en nuestro culto, que quedará ocupado por las invenciones de nuestra
sabiduría.
Esta tendencia se ilustra en las iglesias
evangélicas de hoy, donde los anuncios mundanos o tontos en medio del culto, la
tradición poco sabia de estrechar manos en medio del culto, los tiempos de
testimonio mal organizados, los espectáculos de payasos, la pantomima, la danza
litúrgica, las películas y el teatro reemplazan por completo o restringen
severamente las partes claramente ordenadas del culto. Estas y otras
tradiciones de los hombres, por ejemplo, a menudo dejan sólo 15-20 minutos para
la predicación. De manera similar, las bandas de adoración ensordecedoras y el
predominio de música especial pueden empujar el canto congregacional a un
rincón del culto corporativo.

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