El principio regulador de la iglesia
10: Su respaldo bíblico: Cuarto argumento
por Sam Waldron | 25
de mayo de 2012 | Eclesiología , Principio regulador
El cuarto argumento a favor del principio regulador de la iglesia se encuentra en el testimonio explícito de las Escrituras. La Biblia condena explícitamente todo culto que no sea ordenado por Dios (Levítico 10:1-3; Deuteronomio 17:3; 4:2; 12:29-32; Josué 1:7; 23:6-8; Mateo 15:13; Colosenses 2:20-23).
Tres de estos pasajes merecen un
comentario especial. Deuteronomio 12:29-32, en su contexto original, se dirige
precisamente a la pregunta de cómo se debe adorar a Dios (v. 30). La regla que
se da aquí en respuesta a esta cuestión es muy clara: “Cuidaréis de hacer todo
lo que yo os mando; no añadiréis a ello ni quitaréis de ello” (v. 32). Esto
implica claramente que es una gran tentación para el pueblo de Dios ver cómo
adora el mundo y permitir que eso tenga un impacto formativo en nuestras
actitudes sobre la adoración. Tal actitud está explícitamente prohibida al
pueblo de Dios.
Col. 2:23 condena lo que literalmente
se podría traducir como “adorará”. Herbert Carson señala la implicación
inevitable de esta frase: “Las palabras… implican una forma de adoración que un
hombre idea para sí mismo”. 1
Levítico 10:1-3 es el relato aterrador
de lo que les sucedió a Nadab y Abiú cuando desagradaron a Dios con su manera
de adorarle. ¿Qué fue lo que les atrajo sobre ellos un juicio tan impactante?
El versículo uno es explícito: “Ofrecieron fuego extraño delante de Jehová”. El
significado de la frase “fuego extraño” se explica en la cláusula siguiente. No
es fuego que Dios había prohibido. El hebreo dice clara y literalmente que era
fuego “que Dios no les había mandado”. El mero hecho de que se atrevieran a
traer fuego no autorizado les acarreó muerte ardiente.
1 Herbert Carson, Comentarios del
Nuevo Testamento de Tyndale: Las epístolas de Pablo a los Colosenses y Filemón (Grand
Rapids, Wm. B. Eerdmans Co., 1976), pág. 79.

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